8 de marzo y la Huelga Feminista en España: luchas disruptivas y tecnopolítica

(Version in English below)

El pasado 8 de marzo fue un día histórico en España. En los últimos meses, cientos de organizaciones feministas, sindicatos y grupos de mujeres prepararon una huelga (trans)nacional y manifestaciones callejeras. La Huelga Feminista y las marchas en todo el país tomaron cerca de 120 ciudades. Las manifestantes denunciaron la brecha económica de género, los casos recurrentes de acoso sexual y violencia contra las mujeres, las condiciones laborales precarias a las que se enfrentan las migrantes, las jóvenes y las cuidadoras, y las múltiples y sistemáticas condiciones desiguales que enfrentan las mujeres a diário.

Migrantes, mujeres negras, grupos LGBTQI+, mujeres obreras, mujeres musulmanas y otras más participaron de las manifestaciones. Cerca de 600.000 de manifestantes, desde niñas y niños hasta ancianas, tomaron las calles con carteles en varios idiomas, cantando frases como "No nos mires, únete!” o “No es no, y lo otro es violación!”. Desde las 7 de la mañana hasta las 10 por la noche, manifestantes caminaron por algunas de las principales calles de Barcelona, ​​Madrid y otras ciudades en España, y más de 5 millones de trabajadoras y trabajadores, mujeres y hombres, se declararon en huelga. Mientras llenaban las calles de toda España, manifestantes también participaban activamente online, produciendo registros personales y colectivos de las múltiples dimensiones de las protestas. Los smartphones y las cámaras estaban apuntando ansiosamente hacia arriba mientras manifestantes y espectadores se sentían sorprendidos por el tamaño de la marcha. Los números fueron impresionantes: al menos 50,000 fotos en Instagram sobre la Huelga (#huelgafeminista, #huelgafeminista8m y #huelga8m) y más de 500,000 de tweets en diversas lenguas durante el mes anterior al 8 de marzo.

Estuve a seguir las protestas en Barcelona, en que ​​la energía y los flujos de emociones eran casi palpables. El sindicato de estudiantes de Catalunya convocó a una manifestación para el mediodía, que llevó a miles de jóvenes estudiantes de institutos a la Plaça Universitat. Continuaron marchando hacia la Plaça Catalunya, dónde otros grupos también protestaban. Luego, caminamos hacia el Palau de la Generalitat, antes de dirigirnos al punto de encuentro de la marcha nocturna. A las 6 de la tarde, el Passeig de Gràcia estaba abarrotado y algunas de las organizadoras leían manifiestos combativos preparados por sus grupos.

A medida que avanzaba la noche, la marcha llegó lentamente a Plaça Catalunya. La comisión de la Huelga construyó un escenario allí para que artistas y organizadoras pudieran hablar, cantar y bailar a la multitud. La Plaça Catalunya estaba completamente llena, y parte de las manifestantes estaban acampando allí durante todo el día. Entonces la marcha terminó cuando las organizadoras agradecieron a la multitud y corearon “viva, viva, viva, la lucha feminista!” una vez más, celebrando el éxito de las manifestaciones.

La Huelga Feminista de 2018 en España sacó a la calle no solo los problemas de violencia contra la mujer, que es un tema global y transversal, como lo demostraron #niunamenos y #metoo. Más que eso, la huelga discutió abiertamente las opresiones superpuestas impuestas por las duras medidas de austeridad, la creciente precarización laboral, el racismo y la xenofobia, las condiciones exhaustivas del trabajo de cuidado remunerado y no remunerado, y las contradicciones esenciales de un sistema capitalista patriarcal. En ese sentido, la Huelga y las manifestaciones del pasado 8 de marzo sacaron a la luz las diferentes experiencias de múltiples mujeres, mientras que ellas proponen y (re)construyen feminismos al desafiar el status quo.

Durante el día posterior al 8 de marzo de 2018, los periódicos globales, las organizadoras y manifestantes trataron de comprender las demandas, los resultados y los significados políticos e históricos de la Huelga y las protestas. Mientras buscaba en Instagram, Twitter y Facebook, los posts mostraban un mensaje claro: la fuerza movilizadora de los movimientos transnacionales feministas y de mujeres. En una era de polarización política y crisis económica, la hipótesis a menudo expuesta por las activistas es que los movimientos feministas y de mujeres son líderes clave de las próximas luchas políticas disruptivas, y que una perspectiva feminista es en última instancia imprescindible para concebir un nuevo y mejor modelo político de sociedad. ¿Tal movilización destellará nuevas oleadas de protestas? ¿Las luchas feministas involucrarán a los actores sociales de otros campos para profundizar el desafío contencioso al sistema económico-político actual? Podemos llegar a las respuestas a esas preguntas muy pronto.

Nuestro grupo de investigación está particularmente interesado en comprender las prácticas contenciosas híbridas y multidimensionales en las que estas mujeres se están involucrando, y los flujos discursivos y los repertorios de lenguaje que están creando interactivamente. Estamos siguiendo de cerca el desarrollo de tales demostraciones, que son fenómenos relevantes de la reciente ola de luchas tecnopolíticas. 

 

In English:

 

The last 8th of March was a historic day in Spain. Over the last months, hundreds of feminist organizations, unions and women’s groups prepared a (trans)national Strike and street demonstrations. The Strike and marches across the country took over around 120 cities. The protesters widely denounced the economic gender gap, the recurrent cases of sexual harassment and violence against women, precarious labor conditions faced by migrants, young women and caretakers, and the multiple and systematic unequal conditions women face everyday. 

Migrants, black women, LGBTQI+ groups, workers, muslim women and others participated of the demonstrations. Around 600.000 of protesters, from children to elderly people took to the streets with posters in multiple languages, chanting key-phrases such as “Don’t look at us, join it” or “No is no, otherwise it is assault”. From 7:00 a.m. to 10:30 p.m. the protesters walked around some of the main streets of Barcelona, Madrid and other cities in Spain, and more than 5 million of workers, women and men, went into strike. As they filled the streets all over Spain, they were also actively engaging online, producing personal and collective captions of the multiple dimensions of the protests. Smartphones and cameras were eagerly pointed up high as protesters and bystanders felt amazed by the size of the march. The numbers were impressive: at least 50.000 photos on Instagram about the Strike (#huelgafeminista, #huelgafeminista8m and #huelga8m) and more than 500.000 of tweets in various languages over the month leading to the 8th of March.

As I followed the demonstrations in Barcelona, the energy and flow of emotions were almost palpable. The students’ union of Catalonia called for a demonstration at 12:00 p.m., that brought thousands of young high school students to Plaça Universitat. They continued marching towards Plaça Catalunya, where other groups were also protesting. Then, we walked to Palau de la Generalitat, before heading to the meeting point of the evening march. At 6:00 p.m., Passeig de Gràcia was crowded and some of the organizers read combative manifestos prepared by their groups.

As the night went by, the march slowly reached Plaça Catalunya. The Strike’s organizing committee had built a stage so that artists and its members could speak, sing and dance to the crowd. Plaça Catalunya was completely full, and some of the protesters were camping there across the day. The march finished as organizers thanked the crowd and chanted once again celebrating the success of the demonstrations. 

The 2018 Women’s Strike in Spain brought to the streets not only the issue of violence against women, which is global and transversal, as #niunamenos and #metoo showed. More than that, the Strike and the protesters openly discussed the overlapping oppressions imposed by harsh austerity measures, growing labor precarization, racism and xenophobia, the exhaustive conditions of paid and unpaid care work and the essential contradictions of a patriarchal-capitalist system. In that sense, the Strike and demonstrations of the last 8th of March brought to light different experiences of multiple women, while they propose and (re)construct feminisms by challenging the status quo.

Over the day after the 8th of March of 2018, global newspapers, organizers and protesters tried to grasp the demands, outcomes and the political and historical meanings of the strike and protests. As I searched through Instagram, Twitter and Facebook, the posts displayed a clear message: the mobilizing force transnational feminist and women’s movements have. In an era of political polarization and economic crisis, the hypothesis often stated by activists is that feminist and women’s movements are key leaders of the next disruptive political struggles, and that a feminist perspective is ultimately crucial to conceive a new and better political model of society. Will such a mobilization sparkle new waves of protests? Will feminist struggles engage social actors of other fields in order to deepen the contentious challenging of the current economic-political system? We may reach the answers to those questions very soon. 

Our research group is particularly interested in understanding the hybrid and multi-dimensional contentious practices these women are engaging in, and the discursive flows and language repertoires they are interactively creating. We are closely following the unfolding of such demonstrations, which are relevant phenomena of the recent wave of technopolitical struggles.